martes, 18 de junio de 2013

"Saber perder", de David Trueba

Saber perder es una novela del español David Trueba que fue publicada en 2008 y recibió el Premio Nacional de la Crítica ese mismo año. Podríamos considerarla un drama pues el libro nos narra con total verosimilitud los reveses que tenemos que superar  las personas para avanzar en nuestras vidas, pero también los pequeños placeres que ésta nos da.
La novela nos cuenta la historia de cuatro personajes que consideramos principales y en cada capítulo uno es el protagonista. Ellos son Ariel, Sylvia, Lorenzo y Leandro. Sylvia es una adolescente que se queja permanente de la vida que lleva, pues no le parece lo suficientemente apasionante, hasta que un día sufre un accidente que hará que su destino cambie en otra dirección y llegará a llevar, según ella lo concibe, una doble vida. El autor del atropello es un futbolista argentino llamado Ariel Burano que fortuitamente y casi sin quererlo se enamora de la adolescente. Por otra parte tenemos a  Lorenzo, el padre de Sylvia, quién vive atormentado durante un tiempo por algo que ha cometido y también se queja de su vida porque su mujer lo abandonó y él no cree que este haciendo todo lo posible por atender a sus padres y su hija. La abuela de Sylvia cae enferma y serán entonces Sylvia, Lorenzo y Leandro, su marido, quién se encarguen de apoyarla y cuidarla. Al mismo tiempo Leandro intenta descubrir cosas nuevas y salir de la rutina visitando un burdel alejado de su casa que le traerá muchos problemas, incluso con la justicia, pero en el que él se sentirá diferente, querido.
Aparecen además otros personajes que ayudarán e intervendrán en el desarrollo de la acción, cómo Osembe, prostituta a la que acude Leandro, Daniela, a la que Lorenzo estará muy próximo, y cómo no Mai, mejor amiga y confidente de la joven protagonista.
Me parece muy real la manera en la que él autor plantea las dificultades con la que se encuentran los protagonistas de manera que sean creíbles totalmente, además es un libro sencillo y muy directo que nos llama a la reflexión sobre nuestra propia vida sabiendo que muchas veces nos toca perder y debemos estar preparado para ello pues de todo se sale.
En general el libro me ha gustado bastante y me ha enganchado la lectura pues me invadía la curiosidad de saber cómo finalizarían los baches por los que pasaban los personajes. Además se expone el contraste de historias de personas de diferentes edades y de diferente carácter y gracias a esto podemos ver cómo influyen los años de experiencia en las decisiones.
Se habla en todas las historias de las desilusiones y el fracaso, pero a pesar de ser un libro triste lanza un mensaje esperanzador al lector. Sin embargo no todos son puntos positivos, pues para mi gusto a veces se ralentiza la acción dando demasiadas vueltas sobre sucesos que no tiene mucha importancia o proporcionando detalles para nada significantes (sobre todo en lo relativo al club de fútbol al que pertenece Ariel).

El mensaje que este libro nos desvela podría ser el siguiente: Hay que saber aprender de las pérdidas.

Andrea Castellanos Moreno, 1º Bachillerato.

"El maestro de esgrima", de Arturo Pérez Reverte

El maestro de esgrima es una obra escrita por Arturo Pérez-Reverte en 1988, esta obra fue una de las que catapultaron al autor al reconocimiento literario.
Esta obra es una novela que mezcla novela histórica, policíaca y de espionaje, ya que reparte la estructura del libro entorno a la descripción histórica del Madrid galdosiano, una serie de crímenes y una trama de traición y chantaje.
Esta novela trata diversos temas relacionados con un cambio en la sociedad, lo tradicional deja paso al progreso y la modernidad, cambian también los ideales alejados del honor y la caballerosidad, como la mentira, el chantaje, el espionaje o la avaricia. Otro tema fundamental es la crítica al cambio de poder que se produce, y es que el dinero se convierte en amo y señor del mundo pudiendo hacer todo lo que se propone en manos de las clases más adineradas, aparecen también la crítica a la corrupción política y la mención al amor no correspondido.
El libro comienza describiendo la sociedad de aquella época llena de escándalos, revoluciones y tramas políticas. Un viejo maestro de esgrima, Jaime Astarloa, se resiste a dejar la tradición e imparte clases de esgrima a la nobleza local. Su calmada vida se ve interrumpida cuando una joven, Adela de Otero, le pide que le enseñe una estocada creada por el maestro, llevando al viejo esgrimista a debatirse entre el cambio o seguir sus normas. Semanas después y tras aprender la estocada deja repentinamente las clases y se va a con el Marqués de Alumbres amigo del maestro. Un paquete y una serie de cadáveres desataran la trama principal.
En la obra intervienen dos personajes principales:
Jaime de Astarloa: encarna al caballero tradicional literario por su ideal caballeresco y la firmeza de sus convicciones, es honrado y fiel a sus principios, es un personaje de otro tiempo que aunque no se sienta cómodo con los cambios se ve obligado a tomar partido en la trama.
Adela de Otero: personaje antagonista de la obra, mantiene valores e ideales pero los utiliza según su conveniencia, se trata de una mujer misteriosa reticente a dar cualquier dato sobre sí misma, la única capaz de quebrantar la guardia de Jaime de Astarloa.
Secundarios:
Luis de Ayala(Marqués de Alumbres): constituye un claro ejemplo de la nobleza del sXIX, amante de las fiestas, el dinero, el juego, las aventuras amorosas y con una formación académica muy pobre, aunque tiene ciertos conocimientos. Termina siendo víctima de sus defectos.
Grupo de amigos del bar” El progreso”: un grupo de madrileños que retratan la sociedad de la época, el debate entre los que no piensan en política, los católicos  monárquicos y los republicanos anticlericales. A lo largo del libro exponen todo tipo de argumentos que defienden cada punto de vista.
Jenaro Campillo: inspector de policía que interviene en la trama, retrata la incapacidad de la justicia, a veces, de cumplir su deber con asuntos políticos de por medio.
El autor utiliza un léxico sencillo durante la obra lo que la hace fácil de leer y asequible para todos los públicos, la descripción es un elemento fundamental del autor, realiza detalladas descripciones del entorno y los personajes cada vez que aparecen para incluir un retrato más preciso de cada uno. Es un libro de tono narrativo ya que es una novela y destaca también la objetividad de la narración de la historia.
Considero que el mensaje que puede transmitir este libro es la intemporalidad del cambio de paradigma social y cultural que se sucede cada cierto tiempo y el miedo a dejar atrás lo cotidiano para adentrarse en lo innovador, también la pérdida de valores por parte de las nuevas generaciones y la existencia histórica de la corrupción, todo ello para que nos planteemos poder cambiar en el futuro, adaptarnos a la situación y luchar por lo que creemos correcto.
Por la facilidad de leerlo me parece un libro muy ameno y del cual no te llegas a cansar, a nivel de historia la primera parte me parece demasiado lenta ya que retrata la situación política y social y cuenta la vida de Jaime Astarloa, todo ello sin mover la trama principal, a partir de la mitad del libro el argumento comienza a acelerar hasta tal punto que la última parte me ha parecido rápida, se podría haber extendido añadiendo más acción final aunque claro está que no podía acabar de otra forma, ya que desde el principio intuyes lo que Jaime conseguirá al final de la obra.

Como retrato de la sociedad me parece muy buen libro, y la trama principal tiene una gran variedad de sucesos y giros repentinos, lo que no te lleva a la monotonía. La intriga en torno al misterio y los crímenes te mantienen muy interesado, por último recomendare este libro a todo aquel que le guste la historia y las tramas políticas y los crímenes. 

Sergio Lumbreras Castro, 1º Bachillerato

"Yo, Claudio", de Robert Graves

La novela pertenece a la obra del autor británico Robert Graves, uno de los escritores mejores considerados de novela histórica.
            La historia se centra en la vida de Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico, o simplemente Claudio, quien fue, entre otras cosas, el cuarto emperador romano. Pero lo narrado no se limita, ni mucho menos, a una simple biografía de este personaje, sino que, es más, de lo que menos se habla es del propio Claudio, aunque él tenga la voz narrativa, exponiéndose mucho más la vida de la familia imperial.
            El contexto histórico es, por tanto, los primeros tiempos del Imperio Romano bajo la dinastía Julio-Claudia. En años, más o menos, desde el 27 a.C., inicio del reinado de Augusto, hasta otro año que no diré por motivos amables hacia los futuros lectores­ —aconsejo no indagar nada en absoluto que tenga que ver con este período—.
            En esta época, Roma acaba de pasar de la República al Imperio. En el siglo I a.C., las guerras civiles entre diferentes facciones, desde Mario y Sila hasta Octavio y Marco Antonio, pasando, por supuesto, por Julio César y Pompeyo; hastiaron a la población romana. Cuando Octavio se hiciera finalmente con el poder, lo ejercería, si bien influenciado por su esposa Livia, de forma aceptable, tanto en lo militar como en lo administrativo y en lo cívico. En consecuencia, el pueblo romano, y el senado, lo deificó. Sin embargo, los siguientes emperadores demostrarían merecer el título de tirano, según las fuentes.
            Con respecto a las relaciones e intrigas entre los miembros de la familia imperial, nuevamente me muerdo la lengua. Simplemente decir que te obligan a leer una página detrás de otra.
            El protagonista, Claudio, es el narrador de la historia y, por supuesto, no es tan crítico consigo mismo como con otros personajes, aunque sí da la sensación de querer ofrecer un testimonio sincero. Se describe cojo, enfermizo y tartamudo, pero no tonto, al contrario de como lo ve mayoría de los otros personajes. Muy interesado en la historia, él mismo se convierte en historiador y, así, al final de su vida y temiendo por ella, decide relatarla, mostrando los claroscuros de la familia imperial.
            Otros, no todos, personajes relevantes, son:
            Livia: abuela de Claudio y esposa de Augusto. No os dejéis engañar por lo de abuela, es una mujer ambiciosa, casi impía y maquiavélica. Robert Graves, y Claudio la hacen poseedora de una gran capacidad de influencia y poder.
            Augusto: básicamente, lo mencionado arriba. Gobernante, dentro de lo que cabe, justo,  y buen pater familias. También arrogante, como es lógico dentro de la posición que ocupa.
            Tiberio: brillante general, tiene una personalidad fría, déspota y severa.
            Germánico: creo que este es un personaje querido por el pueblo romano y, seguramente, por cualquier lector. Al igual que Tiberio, destaca en lo militar, pero además es humano, justo y competente. Junto con Póstumo, es el único miembro de la familia imperial que realmente aprecia a Claudio.
            Calígula: demente y apático, arbitrario y orgulloso.
            El estilo con el que escribe Robert Graves hace que Claudio se nos muestre cercano, como alguien que simplemente nos está contando algo. El lenguaje es llano, y fácilmente comprensible. Esta cercanía, junto con la intrincada trama, tal y como ya se ha dicho, enreda al lector, que padece por los personajes. Sin embargo, esta dimensión del libro va decayendo y las últimas páginas se hacen un tanto monótonas.
            El ritmo de la obra es rápido y Claudio va pasando, con naturalidad, de un asunto a otro, resultando a veces difícil recordar qué es lo que se ha leído dos capítulos atrás, y aparecen  múltiples acciones secundarias que abarcan con detalle lo que hay que contar: Robert Graves desplaza la cámara por varios lugares bastante lejanos y relata la historia con una perspectiva amplia, evitando las limitaciones del narrador protagonista ya que ésta actúa a su vez, dentro de la obra, como narrador omnisciente.
            En referencia a la documentación histórica y a la fiabilidad de lo narrado, decir que es una novela, pero, si se es capaz de eliminar los matices subjetivos, desde luego se aprende bastante y prácticamente de forma inconsciente. Resulta interesante mencionar aquí una escena del libro en la que, precisamente, se discute de la exactitud histórica. En resumen, se expone que hay dos formas de escribir la historia: o bien se puede relatar aportando propios matices, tomándose libertades con la precisión histórica, como es el caso del autor del libro, o bien se puede realizar un efusivo trabajo de documentación y luego contarlo de forma disciplinada y objetiva, aunque tenga luego menor expectación.

            Yo, Claudio ha constituido una lectura apasionante, entretenida, didáctica, interesante y merecedora de volver a ser leída. No hace falta decir que me tendré que leer la segunda parte, Claudio, el dios, y su esposa Mesalina.

Eduardo Fernández Ortuño, 1º Bachillerato

"El gran Gatsby", de F. Scott Fitzgerald

El gran Gatsby es obra del americano F. Scott Fitzgerald, un novelista que aborda los problemas de la juventud tras la Primera Guerra Mundial. La época de los gángsteres y los licores, cargada de excesos y opulencia, donde todo parecía posible y en la que el jazz supo triunfar. Es considerado como uno de los escritores estadounidenses más representativos de la Generación Perdida, que supo captar la esencia de una era, especialmente en esta novela, considerada su mejor trabajo.
Fitzgerald se mudó a Long Island donde sus vecinos eran considerados como los nuevos ricos en contraste con los que vivían al otro lado de la bahía los cuales eran familias acomodadas, de aquí saca la idea de West Egg y East Egg, donde viven Gatsby y los Buchanan respectivamente.
El libro es una obra en prosa de carácter extenso, ubicada en el género novelesco, con cierto carácter realista —pues expone la forma de vida de una época histórica— pero que, sin embargo, narra una historia ficticia.
La obra aborda los felices veinte cuando hablábamos del sueño americano, tratando los excesos de los ricos y la irreflexión juvenil que cree que puede lograrlo todo, incluso volver al pasado y empezar de nuevo.
La historia es narra por Nick el vecino de Gatsby, quien, como ya sabemos por el título, será el centro de la novela. Nick es un joven que acaba de mudarse a West Egg a una casita diminuta emplazada entre dos enormes mansiones, desde allí puede verse East Egg el sitio más selecto de la zona y donde vive Daisy, la prima de Nick, y su marido, Tom Buchanan. Una tarde acude a casa de su prima la cual parece no hacer mucho caso a su marido. Ella prefiere pasar la mayor parte del tiempo con su amiga Jordan, una jugadora de golf profesional, con la que Nick comienza a tener una estrecha relación. A Jordan le extraña que Nick no conozca a Gatsby, un personaje extravagante que da gigantescas fiestas y del que todo el mundo habla. Sin embargo nadie sabe realmente quién es.
El narrador de la historia Nick Carraway es el modesto vecino de Gatsby. Nick se graduó en Yale junto con Tom y es un veterano de la Primera Guerra Mundial. Se muestra tranquilo y optimista, siempre dispuesto a echar una mano.
El personaje central de la novela, Jay Gatsby, se trata de un millonario misterioso sobre el que a penas se sabe nada. Fue oficial en la Primera Guerra Mundial lo que le permitió estudiar una temporada en Oxford. Gatsby considera que puede tenerlo todo, incluso el pasado, y luchará por recuperarlo.
Fitzgerald recurre a un estilo clásico, fácil de comprender y con unas construcciones de lo más correctas. Acostumbrados a las novelas actuales, y no pretendo insinuar que éstas estén mal redactadas, encontramos cierto contraste con esta obra, pues la claridad de sus expresiones se combina con un vocabulario moderno aunque menos usual. Resulta curioso que ninguna de las acciones transcurre durante la obra sino que son siempre contadas por los personajes. Además esta novela nos acerca ese estilo norteamericano, por lo general bastante desconocido —a excepción de Edgar A. Poe —. Cabe destacar que los personajes de la obra leen y escuchan los libros y canciones más populares de la época.
Podríamos decir que el gran Gatsby es una obra moderna en cuanto al argumento, pues es muy similar a lo que podemos encontrar hoy en día en las estanterías de cualquier librería. El hecho que más llamó mi atención para decidirme a leerlo fue la ambientación, los felices veinte, esa época despreocupada tras la victoria de la Primera Guerra Mundial y antes de la crisis del 29, es un periodo mágico donde el dinero se mezcla con la corrupción; merece la pena adentrarse en ese mundo y comprobar cómo era la vida durante la ley seca. Por lo demás es una obra breve, que puedes leer en poco tiempo y en la que encontrarás unas cuantas sorpresas que te harán seguir hasta el final para descubrir quién es en realidad Jay Gatsby.
  
Cuando aún nos quedan unas cuantas páginas del libro se llega al final, todo lo que transcurre después forma parte de un tiempo extra, el narrador va completando con recuerdos y conversaciones algunos de los detalles en blancos que quedaron durante la historia, esta transcurre de forma lenta en una acción en la que el tiempo no está muy definido; esta forma de concluir podemos observarla en serie de televisión, películas y otros libros.

Al escoger este libro me fascinó la idea de descubrir cómo son esos años veinte que estudié en Historia, una idea aproximada o una descripción de cómo era la vida entonces. Sin embargo, tengo la sensación de no haberlo encontrado del todo, aunque si bien es cierto que percibimos en el protagonista ese espíritu soñador y que considera todo posible. Aún no tengo claro que vaya a ir a ver la última de las versiones que la industria cinematográfica ha realizado de el gran Gatsby, pues tengo la impresión de que le falta algo al libro, no sé que esperaba encontrar antes de leerlo, pero sin duda alguna, la historia que he descubierto me ha decepcionado un poco.

Sergio González Ramos, 1º Bachillerato